La gente quiere hacer más; tener más, pero no quiere ser más, porque eso significa trabajar en uno mismo. Ernesto Güller está convencido de que entre la juventud, la inmensa mayoría pero no todos, rige eso que los especialistas suelen llamar "el momento de la inmediatez". Por eso, este asesor de Acción Emprendedora de Junior Achievement Argentina considera que los jóvenes no se animan a explorar el mundo de sus habilidades, de sus aptitudes y de sus actitudes frente a un mercado laboral más exigente.

"De nada sirve la ley del menor esfuerzo, que suele ser simpática para los chicos, pero que no necesariamente contribuye a esa cultura del hacer más y tener más en el corto plazo y luego...Dios proveerá", indica Güller en una charla con LA GACETA. Y, en este punto, el experto pone también las comillas: "no siempre esto es así; Dios ayuda al que se ayuda, porque las cosas no sucede porque sí; hay que hacer que sucedan".

A partir de esta orientación, el también director de Action Consulting Group (Consultoría en Desarrollo Organizacional) señala el valor que tiene el "hacedor" dentro del mercado laboral. Se trata del postulante proactivo que ha logrado posicionarse dentro de la oferta laboral como el distinto, el que puede trabajar en equipo, asumir riesgos o tomar decisiones. "Con la buena presencia no alcanza para sortear una entrevista laboral. Generalmente, aquel que se enfrenta a un selector tiene que demostrar que posee una capacidad auténtica para innovar y ser creativo", puntualiza el especialista. Esa es su misión dentro de Junior, la de convertirse en el puente de la educación formal (la teoría) con la experiencia que se requiere para algún oficio o profesión.

Güller plantea que la tecnología pudo haber cambiado toda la manera de hacer las cosas en el mundo laboral, pero sostiene que lo que no se modificó es la necesidad de sostener y afianzar los valores y los principios. "Los jóvenes necesitan volver a las fuentes, a aquellas conductas que muchos consideran que son parte del pasado, cuando en realidad son diferenciadoras en el trabajo, porque hay empleadores que buscan buenos empleados, más allá de su experiencia", indica.

En este aspecto remarcó que los padres constituyen la punta del ovillo para consolidar los principios. "En muchos casos, los maestros pasan a ser los formadores y los guías para encarar la búsqueda de empleos y la experiencia la puede brindar un tercero, más allá de los libros", manifiesta. A través de esos valores, acota, el joven tendrá más capacidad para encarar desafíos, es decir, asumir riesgos, tanto en la búsqueda de trabajo como en el puesto mismo.